SISTEMA INSTITUCIONAL DE EVALUACIÓN

El Sistema Institucional de Evaluación -S.I.E.- de la I.E.D. Rufino Cuervo es producto del trabajo mancomunado de la comunidad educativa (directivos docentes, docentes, padres, estudiantes) y responde a los elementos de la filosofía institucional (misión, visión, valores, principios y demás elementos de su P.E.I). Fue construido de acuerdo a los lineamientos planteados en el decreto 1290 de 2009 y se fundamenta en la Constitución Política de Colombia, en normas y políticas educativas, así como en las orientaciones de la Secretaría de Educación de Cundinamarca.

La evaluación se concibe como: la valoración continua de los procesos con el fin de favorecer el logro de las competencias y aprendizajes, fortalecer las acciones pedagógicas y facilitar el desarrollo integral de los estudiantes. Se asume así la evaluación como un proceso integrado donde confluyen factores personales, sociales, conceptuales y prácticos.

El SIE de nuestra institución educativa, hace parte del Manual de Convivencia; y se describe completo en el capítulo IV del manual, en el cual se establecen los criterios de evaluación y promoción de los estudiantes Rufinistas así como el qué, por qué, cómo y para qué evaluar. Comprende todos los aspectos establecidos en el artículo 3º del Decreto 1290 de 2009.

En la I.E.D. Rufino Cuervo, se evalúa porque ello permite crecer, evolucionar, comprender, interactuar y mejorar todo lo que se hace. Se evalúan las competencias que desde la epistemología del pensamiento complejo se conciben como procesos complejos de desempeño, porque implican la interacción con muchas dimensiones del ser humano y del contexto. Van más allá del plano de la actuación e implican compromiso, disposición a hacer las cosas con calidad, raciocinio, manejo de una fundamentación conceptual y comprensión.

Por lo tanto, se evalúan las competencias básicas, las genéricas y las específicas laborales propias de cada técnica que se ofrece en nuestra institución: la Técnica en Diseño e Integración de Automatismos Mecatrónicos, la Técnica en Recreación y Deporte y la Técnica en Gestión Empresarial. Todo ello, desde la dimensión actitudinal (ser), cognitiva (saber) y procedimental (saber hacer)

Se evalúa utilizando diferentes herramientas o técnicas de evaluación, entre las cuales el maestro puede seleccionar las pertinentes al área de conocimiento, al tema y a la finalidad de la evaluación, algunas de ellas son: mapa conceptual, cuadros sinópticos, paralelo gráfico, mentefacto conceptual, micro ensayo gráfico, debates y confrontación oral, seminario, coloquio, foro, mesa redonda, debate, panel, ensayos, cuestionarios, talleres, análisis de un texto oral o escrito, protocolo, libro móvil, portafolio, entre otras.

En la I.E.D. Rufino Cuervo se tiene como criterio, evaluar con ética, con responsabilidad social, justicia y objetividad, separando los prejuicios personales de lo académico. Además se enfatiza en seguir de manera pertinente, los procesos de autoevaluación, heteroevaluación y coevaluación, para favorecer la participación de todos los agentes educativos.

Cabe aclarar que se aplica una evaluación diagnóstica, otra procesual y otra final, para tener en cuenta todos los momentos fundamentales de los procesos de aprendizaje y se prioriza la evaluación cualitativa, desde las dimensiones ya enunciadas, acorde a los lineamientos del Decreto 1290. La escala valorativa es: Superior, Alto, Básico y Bajo, siguiendo un proceso constante de observación y análisis, en donde se le permita al estudiante aprender a partir del error de manera que lo conduzca a fortalecer las diferentes competencias que se trabajan en la institución.

Ahora bien, teniendo en cuenta que uno de los propósitos de la evaluación es identificar las características personales, intereses, ritmos de desarrollo y estilos de aprendizaje del estudiante para valorar sus avances, la institución considera pertinente diferenciar los criterios de promoción para el preescolar, la básica primaria, la básica secundaria, la media académica y la media técnica; de manera que al finalizar el año escolar, la comisión de promoción pueda analizar la situación de los estudiantes en cada grado, de acuerdo con las valoraciones finales de cada área, las evidencias, los compromisos y la hoja de vida del estudiante.

Se establecen además claramente, los criterios de promoción para estudiantes con dificultades cognitivas: Cuando el padre de familia informa sobre alguna discapacidad cognitiva de su hijo(a) o el docente presume que un estudiante puede tener algún tipo de discapacidad cognitiva, se sigue el siguiente procedimiento: 1. Se remite el caso a Orientación Escolar. 2. El o la orientador(a) escolar, realiza su valoración y solicita al padre de familia la valoración médica, psiquiátrica o psicológica que se considere pertinente. 3. El profesional competente deberá emitir un concepto por escrito de la patología que tenga el estudiante y sugerir unos mínimos de aprendizaje de acuerdo a cada patología, para determinar en cada grado el plan de trabajo correspondiente. 4. Los docentes de los grados en donde haya estudiantes que tengan algún tipo de discapacidad cognitiva, con el apoyo de la Orientadora Escolar y de los profesionales competentes (cuando se requiera), establecerán para cada caso las competencias mínimas que los estudiantes deben alcanzar en cada grado, de acuerdo a su patología, como referente para su promoción o no al grado siguiente. 5. Una vez definidas las competencias correspondientes para cada caso, los docentes respectivos incluirán en el SIGES los descriptores en coherencia con las mismas y con el código correspondiente, para que puedan ser evaluados en el sistema. 6. Sólo si existe ese concepto del profesional competente y la patología está dentro de las estipuladas para ser incluida en la educación regular, la institución educativa podrá garantizar la permanencia del estudiante en la misma. 7. El Comité de Evaluación al finalizar el año, determinará o no la promoción del estudiante, de acuerdo a su desempeño académico, teniendo en cuenta la patología diagnosticada por el profesional competente y a las competencias estipuladas para cada caso. Como acciones de mejoramiento para el seguimiento de los desempeños de los estudiantes durante el año escolar, se establecen las estrategias de refuerzo y nivelación parcial y final, de manera que se pueda hacer el debido acompañamiento a los estudiantes con dificultades, y se logra la participación de los padres, no solamente con el conversatorio en torno a la entrega de informes evaluativos periódicos, sino con su participación en las comisiones de evaluación como mecanismo para hacer seguimiento y garantizar que se cumpla con los procesos estipulados en el sistema. Por último, la evaluación en la educación de adultos, en la Jornada Fin de Semana, se asume como un proceso continuo, formativo y flexible, a través del cual se hace la valoración de los avances individuales de los educandos, con un seguimiento preciso de las competencias estipuladas en cada asignatura y para cada ciclo que se consigna en un formato individual por parte del docente y otro por parte del estudiante para tener claridad de sus avances y dificultades, que permita plantear actividades de mejoramiento y superación de dichas dificultades. Los jóvenes y adultos que culminen la Etapa Fundamental reciben la certificación de Educación Básica Primaria según autorización del Ministerio de Educación Nacional mediante resoluciones números 4929 del 14 de Abril de 1992 y 9417 del 31 de julio de 1986. Las demás etapas correspondientes a los ciclos III, IV, V y VI, implican la graduación de los estudiantes como bachilleres en la modalidad académica. El Sistema Institucional de Evaluación, tiene una vigencia de tres años, aunque si se considera pertinente se hacen reformas en el transcurso de los mismos, las cuales deberán ser aprobadas por el Consejo Académico y por el Consejo Directivo. Finalizados los tres años el SIE es evaluado en su totalidad por el Consejo Académico, con participación de estudiantes, docentes, directivos docentes y padres de familia para realizar los ajustes necesarios, cuya reforma deberá ser avalada en primera instancia por el Consejo Académico y en segunda instancia por el Consejo Directivo, que emitirá el acuerdo para aprobar su reforma y adopción. Es así, que la última reforma y actualización se hizo en el mes de marzo de 2018.

El Manual de Convivencia es el conjunto de acuerdos, orientaciones, normas, procesos de formación y procedimientos a seguir en los diferentes casos que puedan presentarse, establecidos por la Comunidad Educativa Rufinista, conforme con la filosofía, misión, visión, fines, objetivos y valores de la Institución, plasmados en el PEI, la Ley 115, ley General de Educación y la Ley 1098 de 2006, Ley de Infancia y Adolescencia, fundamentado en el derecho a la educación como un DERECHO-DEBER, tal como lo expresan claramente las sentencias de la Corte Constitucional a ese respecto, que enmarcan así la responsabilidad como ejemplo y muestra de una educación integral. Lo anterior implica que el Manual de Convivencia deba ser asumido por convicción y en él deben prevalecer los derechos de los niños, las niñas y los adolescentes, lo cual también está fundamentado por la Ley 1620 de 2013 y su decreto reglamentario 1965 de 2013.

Toda institución educativa entonces, debe poseer unas normas claras que permitan su funcionamiento y que faciliten las acciones que emprenda para la consecución de los logros propuestos. Por ello, es indispensable que la comunidad conozca, concerte, promueva y acate las normas mínimas de convivencia y fraternidad en el ámbito escolar, un documento donde se consignan los canales, los procedimientos, los protocolos y las rutas de atención que se han de utilizar para el manejo de las diversas situaciones, facilitando con ello, la realización de las diversas actividades y la vida misma de la institución en un ambiente de convivencia y entendimiento mutuos.

Las normas, los procedimientos, las rutas de atención, la prevalencia de los derechos y el cumplimiento de los deberes son las bases que nos permitirán la consecución de las metas y los ideales que nos hemos fijado y por consiguiente, del crecimiento y maduración humana, cognitiva, convivencial y espiritual a que aspiramos todos los miembros de esta comunidad educativa, de tal forma que para el presente Manual de Convivencia en obediencia al artículo 7º de la Ley de Infancia 1098, los estudiantes son considerados individuos de derechos y también de deberes como lo consigna el artículo 15º de la misma Ley 1098 de Infancia y Adolescencia. En el Manual de Convivencia, se establecen así: principios, fundamentación legal, conceptualizaciones respectivas, perfiles, normas, situaciones tipo I, II y III, estímulos, acciones reparadoras, entre otros aspectos que se consideran esenciales para el buen funcionamiento y convivencia entre los miembros que conforman la institución.

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